domingo, 26 de octubre de 2014

Al cuello

Que no, que no tenemos más sacos de paciencia en el almacén, que no nos queda más dignidad que tirar por la borda, que no nos sirven los discursos vacíos y ajenos al problema, al mío, al tuyo. Al cuello. Tenemos las manos libres de estafa, la mirada perdida en los grandes rascacielos, los pies en el subsuelo y la cabeza apoyada sobre la mesa, los brazos en jarras y el corazón que late al ritmo de tu ira. Al cuello. Vale de cuentos para críos, vale ya de ventas al por mayor de ilusiones vanas, de esperanzas futuras y de recuperaciones que quedan siempre a la deriva. Al cuello. No queremos salvadores de la patria, queremos héroes de a pie que no se cambien en cada cabina, no queremos vivir por encima de vuestras posibilidades, queremos simplemente vivir. Al cuello. No vale con decir "Ya se arreglará" hay que tapar las calles, vestirse de verde, de rosa, de amarillo, de blanco y salir por ti, por los que no les queda ni aquel tejado de uralita, por los que estamos aquí y por los que quedan al otro lado del hemisferio. Al cuello. Queremos justicia, la misma para todos, queremos tarjetas de colores para todos también y queremos la cura para el ébola aquí y allí, no queremos estómagos agradecidos e indigestos por la codicia, queremos y repitámoslo, justicia. Al cuello.

Al cuello, contra el poder, contra lo que está establecido, contra los lobos. Al cuello, sin piedad, con la rabia contenida, con las manos de todos. Al cuello, para poder respirar, para seguir en pie y no acariciar el suelo con las mejillas. Al cuello, sin educación, con gritos, con fundamentos, con los motivos que nos sobran. Al cuello, amigos. O seguirán escupiéndonos desde los palcos y riéndose de todos nosotros a través de aquellos plasmas. Al cuello, amigos. O seguiremos descubriendo vacunas contra la muerte en el norte y muriendo en el sur y nos seguiremos estrellando contra las vallas de nuestra vergüenza-¿Dónde queda nuestra humanidad?- Un problema se convierte en problema tanto en cuanto nos afecte a nosotros, ese es el fracaso de nuestra generación, nuestro mayor reproche, nuestra derrota. Estamos a tiempo, levántemos nuestros puños y nuestras copas, jamás, nunca se ha vencido el rumor en el silencio. ¿Te vas a quedar callado? Al cuello, amigos, al cuello.

Vete escuchando...

Contra el poder - Pedro Guerra


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