domingo, 12 de octubre de 2014

Yo soy español, español, español

Antes de nada, disculpen esta interrupción entre banderas, marchas militares y reyes en los palcos. Disculpen todo lo que vengo aquí a decir. Sobre todo, disculpen y entiendan mi falta de "patriotismo". 

Comienzo con los versos de George Brassens: "Cuando la fiesta nacional yo me quedo en la cama igual que la música militar nunca me supo levantar" versos que comparto y escribo cada vez que puedo, una notoria falta de sentimiento patrio que muchos asociareis rápidamente a que soy un rojo que odia a su país y escupe sobre la bandera, signo de identidad y unidad de la nación española. En este caso, estaréis descaminados y estaréis leyendo estas palabras partiendo de una base errónea y desacertada. Para nada odio mi país, ni mi patria, quizás tengo un concepto de ella distinta, mi patria no es una bandera, ni es un himno, mi patria no está reflejada en quienes la definen y defienden con aquellas batallas ganadas cara al sol, mi patria no es la de las manos en alto y los puños cerrados, mi patria no tiene rey, ni obispos, mi patria no es un libro, no me regalen patriotismo radical, mi patria está en el respeto y la igualdad, mi patria no es el euro ni se compra con dinero. 

Hoy vuelvo a ignorar este 12 de octubre, disculpen que no grite el típico "Que viva España" mi país a día de hoy queda muy lejos de mi. Hoy leía en Facebook un homenaje a este día muy curioso, el autor decía que su país no era a día de hoy motivo de orgullo pero cada vez que oía "España" recordaba a su familia, a sus amigos y a su casa, quizás porque vive lejos de aquí sabe definir mejor este sentimiento que cualquier político y patriota cavernario. Efectivamente, con esa sensación me quedo y resulta que mi patria es infinitamente más grande que la de cualquiera. Mi patria está en todas las personas que tuvieron que salir de aquí porque los patriotas los obligaron, les dijeron que aquí no tenían futuro, mi patria está en África, en Londres, en América, mi patria está en quienes no llegan a fin de mes porque los bancos nacionales están jugando a comprar su patria, mi patria tiene nombres y apellidos, tiene 3 colores, mi patria come 2 veces al día y tiene tarjetas de colores, en mi patria no se pone el sol, mi patria está en quienes pelean cada día, en los héroes anónimos que curan las enfermedades y descubren la cura contra el cáncer, a pesar de que los patriotas de corbata les recorten sus presupuestos -una vez más su patria no es mi patria- mi patria son todos los profesores que hacen volar a sus alumnos, mi patria son las mujeres que no cobran lo mismo que sus compañeros, todas las personas que sufren las decisiones de los magnates patriotas de turno, en mi patria caben todos o no cabe ni Dios, mi patria no tiene vallas contra las que se estrellan las personas, mi patria -como dice el maestro- son las pestañas, los ojos, la boca, la mejilla, el pubis, el clítoris, las espinillas, la rótula, los dedos, la sangre. Esta es mi patria y alrededor no hay nada.

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