miércoles, 19 de noviembre de 2014

¿Por qué preguntas?

¿Por qué preguntas? Dime ¿para qué? Si sabes que aún no he deshecho la maleta de recuerdos, ni he colocado en la estantería los discos que me recuerdan a ti ¿Para qué preguntas? dime que respuesta esperas encontrar en este ciclón de dudas que destroza nuestros pasos. Dime si prefieres que te conteste con la verdad por delante o que la vista del rosa de las mentiras piadosas. Dime, ¿Por qué preguntas que si te he olvidado? Si sabes que el olvido es la enfermedad del alma, el lugar donde nadie quiere estar, la calle sin salida donde nos arrastran nuestros miedos. Ni puedo ni quiero olvidar, jamás me he planteado ser sin ti y ahora tampoco estoy dispuesto a descoser los jerseys que nos hicimos contra el frío de aquellos inviernos. Ya ves, me niego a olvidar todo lo que soy gracias a ti y no estoy loco, simplemente, no entraba en mis planes esta amnesia que hoy me sugieres y claro, me ha pillado descolocado. Las respuestas que no llegan y tus preguntas que no cesan, ¿Me espero? ¿Te esperas? ¿Nos esperamos? Hasta hoy la impaciencia era la mirada que cruzábamos cuando cualquiera de los dos llegábamos tarde al lugar acordado, hoy se que es una espada y una pared, una carta sin remitente, un mapa puesto del revés. Hoy se que tu impaciencia y la mía se entienden más que nunca, que coinciden en su enfado y que amedrentan nuestra cautela. Yo nunca te esperé, te lo prometo, jamás, siempre estabas a mi lado y sin embargo perdí la cuenta de las veces que yo falté, de las noches que parecía que iba a llegar y al final te quedaste esperando, tú si que podrías hablar de lo que es esperar a alguien, tienes cátedra pero jamás me lo dijiste, ni si quiera permitiste que yo supiera que me habías estado esperando y que me necesitabas cerca aquel día. No tengo remedio. Ni excusa. Hoy se de la plasticidad de los sentimientos, de su volatilidad y de lo poco que los valoré para todo lo que tú esperaste. Total que se acabó el esperar, el que quiera alcanzarte que ande al ritmo que marquen tus decisiones.

¿Por qué preguntas? Dime ¿para qué? Si sabes del terremoto que causan tus interrogantes, de mi boca seca, de mi respiración profunda. Si sabes que la lengua se esconde si siente que estás cerca, si jamás te contesté lo que esperabas oír ¿por qué preguntas ahora? No vale. La resaca de ti aún me martillea la cabeza y digo el típico "jamás volveré a tomar" resulta que mezclar nunca fue bueno, mezclar la realidad y lo que pudo ser y no fue. Tengo el defecto de creerme, sí, de caer en mis propias trampas, en mis propias mentiras y de ahí nunca nadie supo rescatarme, ni siquiera tú que sabías que andaba con un pie en el barro. ¿Por qué preguntas que como estoy? Si sabes que para ser hay que estar y que no se dónde estoy, si sabes que persigo las sombras que deja el humo de mil cigarros, que averiguo lo frágil que soy cuando no estás tú al otro lado del teléfono. Si sabes que no hay quién me mire como tú lo hacías para encontrarme y quizás por eso ahora ande aún más perdido, como diluido. ¿Por qué preguntas que faltó? Si siempre hubo superávit de sonrisas, si apenas recuerdo tu cara de enfadada. Había de casi todo, teníamos cheques en blanco, anillos de despedida, trajes contra la desidia, ningún rencor y la historia más simple. Hasta que nos fallaron las fuerzas atractivas, hasta que la cuesta de tu calle se hizo interminable, hasta que tú mirabas hacía el norte y yo hacia el sur. Al final, ya sabes, llegó el final de la manera más antinatural posible, cuándo no éramos capaces de soltarnos de la última yema de nuestros dedos. Cuándo no tocaba.

Ahora ya ves, me pierdo entre las líneas de este escrito y sigo sin contestarte. Sigo dándole vueltas yo también al por qué de tus "por ques" pero nada, no encuentro el millón de respuestas que te mereces, no se si las encontraré porque aún tampoco me he contestado al por qué de nuestro adiós, de nuestra omisión, de nuestro vacío temporal, de nuestra huelga -Sin embargo, siento la extraña sensación de querer seguir escuchando tu tono interrogativo en cada frase... ya sabes como soy-. Pero ahora me dices que todo tiene un límite, que te cuidan todo lo que yo no supe, que sientes el calor que habías perdido bajo mi abrazo y que está a punto de aparecer otro, que quizás aún no conozcas. Ese otro que te va a encontrar justo al final de nuestro camino sin tener la necesidad de pasar por lo que ya pasamos tú y yo. Ese otro que seguramente sea mucho menos capullo que yo y que ya cuenta con toda mi admiración. Ese otro que te llevará hasta donde yo no supe ni fui capaz de llegar contigo, o quizás te lleve a otros sitios, terminando lo que empezamos, yo que se. Ese otro que yo pensaba que jamás iba a aparecer y que ya te está esperando.

Así que déjame que siga buscando las respuestas y cualquier día, aunque ya no te sirvan para nada, te mandaré las respuestas a tu dirección, que ¡maldita sea! No va a ser la misma que la mía.


Let her go - Passenger


martes, 4 de noviembre de 2014

Semana

Los lunes despierto y te pido perdón por los bailes, beso el suelo que pisamos y mientras levito por el pasillo me enfrento a las sombras que dejó tu indecisión el pasado fin de semana. Los socavones de la ciudad cada día son más profundos, la búsqueda del tesoro continua, mientras, nosotros aupamos la mirada por encima de la taza de café y suspiramos camino al trabajo. Abrasados por la incómoda impaciencia de llegar a casa y soñando con tu voz tiritando aquel "Como ha ido todo? Llevo media vida esperándote" no se si sabrás que me curas los lunes, que por fin ceno contigo, que hoy toca revolución. 

Los martes y los miércoles descubro en tu parpadeo un temporal de nieve y frío, los periódicos se arrugan con cada noticia y el hambre cierra sus puños. Buscamos entre la basura los restos de aquel abril donde los valientes corrían delante de los grises. Aplaca tu ira el camino que nos queda por recorrer y yo te aseguro, que nos volveremos a encontrar derrotando imposibles. Y ¿qué esperabas? Sabes que en tu causa me pierdo yo, no queda tanto para anochecer y aún sigo recogiendo los cristales que quebró tu ausencia, dime que ya no me buscas, que no necesitas que nadie averigüe tu acertijo y te complete sin parecerse en nada a ti, dame tiempo y quizás te vuelva a dar los motivos que necesitas para esperarme al final de esta semana.

Dicho esto, llego al jueves y necesito rezar por todos mis pecados, los amigos de toda la vida, una caña y la tapa del día. Puntuales nos encontramos en el bar de siempre, al pie de la barra donde cualquier historia se convierte en poesía y el plantón de aquella chica, duele menos, nunca fuimos unos 'dundees'. Nos abrazamos por nada y recordamos todo lo que nos ha traído hoy hasta aquí. Amigos, no hemos cambiado tanto, aún nos damos por debajo de la mesa cuando pasa la rubia por delante y reímos a carcajadas sin importar cuanto le molesta a los demás. Pero crecemos y olvidamos que somos invencibles, que el tiempo pasa de largo por nuestras puertas y aprendemos a respetar al reloj a desgarrar los minutos y a nuestra edad nos doblamos en mil pedazos y maldita sea, no estamos todos los que somos y en esta quedada toca beber por los que hoy no han podido venir.

¿Por qué no nos queremos? Venga, va, dímelo, créeme que estoy justo al borde de tu sonrisa, si sigues por este camino hoy no te libras de mis historias, el viernes nos aguarda con sus luces de verano y tú amenazas con abrasar las aceras, empezamos bien, acabas de llegar y ya me siento perdido. Aunque bombardeen la ciudad, tú camina y cuéntame que ha sido de ti todo este tiempo, no me digas que olvidaste lo que era pasear por estas calles. Tranquila que hoy hemos saltado como exploradores, ¿recuerdas? Yo me perdí justo al principio. Y sin embargo, fíjate, no tengo claro casi nada pero no pienso aterrizar en esta duda. Ya lo sabes, prefiero el infierno porque tampoco voy a arrepentirme de lo que dije, nunca no me gustó subastar mis pecados ni malgastarlos en arrepentimientos vanos. 

Vamos bajando la cuesta, esperan los nuestros con el plato puesto, pendientes del vino, que no falte, hoy tenemos que celebrarlo, es domingo y los dioses descansan. Necesitamos recobrar la frescura y la conciencia, mañana todo volverá a empezar y las plazas se prepararan para la asamblea, el día que está por llegar se anuncia en cada pancarta, tapemos las calles amigo, es el momento del ahora y no queda tiempo para después porque para entonces las vallas habrán escupido a miles de humanos haciéndoles prisioneros de su propia patria, carnes de cañón de la codicia de sus jefes y víctimas de tu pasividad y de la sinrazón que reina en cualquier despacho presidencial. Para entonces el dinero habrá cubierto la conciencia de quienes no tienen los 21 gramos de alma. Y entonces no habrá quién nos libre de nosotros mismos. 
Cierro la semana, retomo mi lunes a la hora en que deja de doler, te miro y pienso que desde que te encuentro todo se vuelve verdad. 



Hay canciones que pierden su estado natural, que escapan del pentagrama y se convierten en ese algo o alguien. Hay canciones que de manera encubierta te atacan y te dicen todo lo que un día quise y no supe decirte. "Ahora que te encuentro"





domingo, 2 de noviembre de 2014

Regalo para un primer cumpleaños

Ahora, amigos, tengo motivos para celebrar este 2 de noviembre así que vamos allá. "Por cada Ave María, cinco tacos" estrena celebración y abre la puerta de los sentimientos más personales y profundos del que ahora mismo escribe. No estoy a favor de ir dejando retazos de lo personal perdido en el inmenso mundo de las redes, a los ojos de cualquiera que no tiene por qué entender nada de lo que aquí estoy escribiendo. Pero hoy haré una excepción, al igual que siempre hago en estos casos y esta vez lo voy a hacer con un cariño muy especial.

Felicidades Agus, felicidades primo, hoy es tu cumpleaños y este es mi regalo. Guárdalo y léelo despacio, intentando comprender todo lo que aquí pretendo hacerte entender. Crecemos y la vida pasa rápido y en ese frenesí, a veces se detiene el tiempo, como en aquellos tiros de Jordan cuando se suspendía en el aire a falta de dos malditos segundos para ganar el partido sin saber si la pelotita entraría o no, esos instantes primo, son los que definen nuestras vidas, que la dichosa pelotita quiera acariciar el aro y tocar la red o que sin embargo salga escupida y perdamos el partido. ¿Cuántas veces te has visto suspendido en el aire? ¿Cuántas te has sentido intocable? como si nada ni nadie pudiera alcanzar la altura a la que tus ojos miraban aquella canasta y como corrías como aquel perro de presa detrás de cada duda. Quizás primo, este que te escribe ahora mismo no sea nadie para darte consejos y si me permites alguno te diría que no aceptes consejos de nadie, salvo de los que te han tendido sus dos manos y te han abierto los ojos, de esos coge absolutamente todo. Tengo además claro que tú vas por delante, muy por delante, si se trata de hablar de superación y de valentía, de sacrificio y esfuerzo, tengo que reconocer que ganas por goleada porque llevas un camino recorrido y la experiencia siempre es un grado. 

Vamos a hablar de ti, vamos a hacer balance y autocrítica, yo el primero. Recuerda cuando a tus "adiós" se sumaban nuestros "hasta luego" cuando gestionar nuestra adolescencia era tarea casi imposible y en ese conflicto entre el bien y el mal, entre lo real y lo que imaginamos, ni tú escuchabas y quizás tampoco los demás supimos explicarte que crecer y aprender a vivir está en las pequeñas cosas, en las más simples, en las pipas que pelamos en un banco del parque con nuestros amigos de toda la vida, en los cafés, en las charlas reconciliadoras, en los libros y en el deporte de los jueves. Ya ves, vivir mientras disfrutas, en la teoría todos tenemos matrícula de honor pero otra cosa es la práctica, lo bueno de todo esto es que nunca es tarde y nunca el tiempo es perdido, como dice la canción. Porque primo, cualquier momento es bueno para comenzar y ninguno es lo suficientemente malo como para abandonar lo que estás persiguiendo y en esas estamos, comenzando una y otra vez tantas veces como sean necesarias con tal de que jamás se nos olvide a ninguno de nosotros el punto de partida, sobre todo a ti que has empezado de nuevo algunas veces y siempre te has repuesto, aunque queden heridas imborrables en la piel y en el corazón, aunque te queme el fuego de los malos recuerdos. Por eso, porque has empezado muchas veces a vivir tu verdadera vida, este es para mi tu primer cumpleaños y estos ripios mi regalo, porque a mi también me queman en la boca todas las palabras que debí decirte y no te dije, todos los abrazos que aparcamos cuando estábamos tan lejos y el cariño y la complicidad que hay pero que no siempre ha aparecido. Las relaciones humanas tienen estos desagravios y no creas, ya me jode a mi.

Quería buscar en lo más profundo de nosotros para determinar lo que hemos sido, cuidar cada palabra y dejar aquí un pacto, nuestro pacto, un pacto entre caballeros, donde mis manos son tus manos y mi apoyo va a ser tu bastón cuando el camino se vuelva empedrado, al igual que tú, yo también tengo que resetearme porque no somos aquellos niños, ahora tenemos la obligación de ser felices por nuestros propios medios y para eso nos necesitaremos y no me cabe la menos duda de que nos vamos a encontrar al final de cada éxito y en el principio de cada fracaso. Por ti primo hoy celebro este 2 de noviembre, por ti y por tus ganas renovadas y reales de comerte el mundo. Disfruta porque no todo el mundo tiene dos primeros cumpleaños. 

PD: Reconocer la labor incansable de tres personas, de tres héroes sin capas ni antifaces, su familia que ha conseguido poner las velas a un feliz cumpleaños.