domingo, 5 de octubre de 2014

Abandono

Aquí te dejo con tu vida, tu trabajo y tu gente, con tus amaneceres y tus puestas de sol. Te dejo junto al mundo derrotando imposibles segura sin seguro. Te dejo frente al mar descifrándote sola sin mi pregunta ciega e incómoda, sin mi respuesta rota por el cuchillo de tu voz. Te dejo también, yo que se, sin mis dudas de verano pobres y malheridas, sin mis inmadureces que te hacían reír, sin mi veteranía para mirarte y saberte perdida. Te dejo con las dudas y el abrazo de este adiós, con el motor del coche encendido planeando otra huida, con tu canción sonando en el reproductor, con tu suspiro, tu susurro y tu fiereza.

Pero a pesar de todo, no se crea a pies juntillas todo lo que le digo, ni yo te dejo, ni usted se queda. No crea del todo este falso abandono, estaré siempre donde menos lo esperes, por ejemplo, al final del camino, sin horas, cuando ya nada te nombre, entre tu sombra y la mía, en tu recuerdo pasajero. Estaré en esos cuatro o cinco hombres que tu miras y te siguen, en los versos ligeros e inconclusos de tu vida, en tus palabras que nunca fueron más que polvo. Estaré donde menos te lo esperes, por ejemplo, escuchándote, por ejemplo, mirándote.



Para Vivir - Pablo Milanés



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