Ay Joaquinito, no ganamos para sustos, antes fue el Marichalazo y ahora el Pastora Soler, -espero que tu lista de males famosos se quedé como está y no te venga un Rajoy a quitarte la dignidad-. Cuando te habías hecho las Américas y la Cibeles te esperaba con su anillo de pedida que mangaste en el Corte Inglés, cuando los perros del amanecer habían ladrado tu regreso y como locos los sabineros nos lanzamos a copar el teatrito, vas tú y nos dejas sin bises. Maldita sea, Joaquinito. ¿Como no te vamos a perdonar? Si nos debemos a tus letras y a tu caricatura de estatua de sal, estás perdonado por ahora y siempre, aunque no vuelvas a pisar las tablas, aunque decidas recluirte en tu despachito, rodeado de tus ripios y tus 37 chansons. Nos has dado ya todo lo que nos merecemos... y más.
Ahora que tu tren volvía a desembocar en Madrid y tu primo el Nano por fin te dejaba a solas con nosotros, tus miedos se sentaron en tu taburete y te mandaron al carajo, cogieron tu guitarra y no supieron hacerla sonar, menos mal que estaba el bueno de Panchito Varona como buen Sancho aupando a su Quijote, haciendo las delicias de los que nos perdemos alguna que otra noche su "noche Sabinera", este si que tiene Rock&Roll.
En fin, flaco. Que este coito interruptus no sea más que una canallada de las tuyas, ojalá que lo conviertas en canción y nadie rocíe esta herida con vinagre y rosas. Como siempre he dicho, como mi Joaquín.. pa' mi que no hay dos y a mi miré usté, los mismo me da que cante o que no, como siempre, lo esperaré al filo de la madrugada donde siempre hay una canción para las noches perdidas, donde las aves de paso duelen menos.
Larga vida flaco
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